10.7.17

RENUNCIA DE LA VIUDA AL USUFRUCTO DESPUÉS DE HABER LIQUIDADO IMPUESTOS

 V1187-14
En el año 2006 se produjo el fallecimiento del esposo y padre, liquidándose el correspondiente Impuesto de Sucesiones y Donaciones en octubre de 2006. La herencia ha quedado yacente y pendiente de aceptar. Los hijos tienen previsto formalizar ante notario la aceptación de la herencia de su padre, y la madre se está planteando la posibilidad de renunciar pura y simplemente al usufructo que le correspondía en la herencia, con lo que consolidaría en los hijos el pleno dominio de los bienes de la herencia del padre. 
En el caso planteado, sin entrar a valorar si la herencia ha sido aceptada, ya que la aceptación puede ser tácita o expresa, al haber sucedido la muerte del causante y la posterior liquidación del impuesto en año 2006, se entenderá prescrito, y por tanto la renuncia hecha después de prescrito el impuesto se reputará a efectos fiscales como donación. Los hijos y consultantes, tributarán por el mayor valor entre los que resulte de la desmembración del dominio que quedó pendiente cuando se realizó la liquidación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en el año 2006, y la donación que se produce actualmente


V2433-14 Mismo supuesto, pero consideran aceptada la herencia tácitamente.
Como aclaración y ampliación de la consulta V1187-14, este Centro Directivo hace constar que los antecedentes expuestos en la consulta varían con respecto a los que se expusieron en su momento, por lo que, consecuentemente, la contestación a la consulta experimenta ligeras variaciones que no afectan, en esencia, a los criterios expuestos en la consulta V1187-14.
En lo que se refiere al Derecho común, la regulación civil de la aceptación y repudiación de la herencia está contenida en los artículos 988 a 1.009 del Código Civil. El primero de estos artículos dispone que “La aceptación y repudiación de la herencia son actos enteramente voluntarios y libres”. De acuerdo con dicho precepto, la aceptación de la herencia constituye un derecho de los llamados a suceder al causante, que pueden ejercer –aceptación– o no ejercer –repudiación–, si bien mientras que la aceptación puede ser expresa o tácita, la repudiación debe ser necesariamente expresa. Además, la herencia aceptada puede ser renunciada por el aceptante, de forma gratuita o mediante precio. Por lo tanto, la Ley le concede el derecho no sólo a aceptar la herencia, sino también a repudiarla o a renunciarla.
Desde el punto de vista fiscal, la repudiación y la renuncia a la herencia se regulan en el artículo 28 LISD , y en el artículo 58 del Reglamento ISD.
De acuerdo con el artículo 28 LISD, la renuncia a la herencia es perfectamente lícita a efectos fiscales dada la regulación civil de la institución–, aunque el tratamiento fiscal será diferente según sea la renuncia:
 Así, si la renuncia es pura, simple y gratuita, se equipara a la repudiación y sólo tributan los beneficiarios de la renuncia; es decir, se considera que el renunciante no ha llegado a aceptar la herencia. Por lo tanto, no es heredero ni legatario, ni, en consecuencia, sujeto pasivo del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
En los demás casos de renuncia, se considera que el renunciante sí acepta la herencia, a la que posteriormente renuncia. En estos supuestos, se producen dos hechos sujetos a tributación. En primer lugar, la transmisión hereditaria del causante al renunciante, que estará sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones por el concepto de adquisición por herencia, legado o cualquier otro título sucesorio. En segundo lugar, la transmisión inter vivos del renunciante al beneficiario de dicha renuncia, que estará sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, por el concepto de adquisición por donación o por cualquier otro negocio jurídico a título gratuito e inter vivos, si la renuncia es gratuita, o al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, por el concepto de transmisiones patrimoniales onerosas, si la renuncia es onerosa.
Como se ha dicho anteriormente la aceptación de una herencia puede ser expresa o tácita. Este Centro Directivo ha manifestado en diferentes consultas que el simple hecho de liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones no implica el hecho de aceptar una herencia, ahora bien, hay una serie de hechos posteriores que si pueden implicar la aceptación sin necesidad que esta sea expresa. En el caso planteado, y por la descripción realizada en los antecedentes de la consulta, la herencia ha sido aceptada tácitamente, y por tanto la renuncia posterior por parte de la consultante produciría un nuevo hecho imponible que sería la donación de su parte de la herencia.
Con base en el el artículo 51.4 del RISD en el caso planteado, en la renuncia al usufructo aceptado, los hijos tributarán por el mayor valor entre los que resulte de la desmembración del dominio que quedó pendiente cuando se realizó la liquidación del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en el año 2006, y la donación que se va a producir actualmente.

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