7.6.17

DISOLUCION PARCIAL DE COMUNIDAD SOBRE UN INMUEBLE: SALE UNO, QUEDAN DOS.

Escritura pública  de extinción de comunidad de 7 de junio de 2.002, en la que intervinieron Antonio, Inocencio , y otro hermano de ellos, Jesús Ángel,  y que otorgaron como escritura de extinción de comunidad, en la que Jesús Ángel y su esposa manifestaban que no les interesaba seguir en la comunidad de una parcela de terreno de secano, de 1.255,50 m2,  valorada en 90.150€ de que eran titulares los tres hermanos por terceras partes indivisas, por lo que de común acuerdo decidían rescindir parcialmente la comunidad, quedando la finca descrita pro indiviso entre  los hermanos Antonio e Inocencio, perteneciendo la mitad a cada uno, previo abono en metálico a su hermano, Jesús Ángel excopartícipe, y a su esposa la cantidad de 30.050 Euros.
Por la mencionada operación autoliquidaron por el concepto de AJD al tipo de 0,50 la cantidad de 450, 75 Euros (90.150€ x 0,5%), por entender que se ha operado una extinción parcial de comunidad sujeta al Impuesto de AJD, ya que la citada parcela, dada su extensión es indivisible por ser inferior a una unidad mínima de cultivo, y el exceso de adjudicación producido, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 11.1.b) del Reglamento del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales no ha de tributar por este impuesto, habida cuenta que tal exceso ha surgido para dar cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 1.062, primero del CC , invocando sentencia del Tribunal Supremo 28 de junio de 1.999,  que, según ellos, avala su criterio.
La Sala (el TSJ) no comparte el criterio de los actores, en la medida en que su razonamiento arranca de una afirmación que no aceptamos, a saber, el de haberse producido una extinción parcial de la comunidad. Si la finca es jurídicamente indivisible, no cabe en el supuesto enjuiciado la extinción parcial de la comunidad de bienes, o más exactamente del bien por el que está integrada; solo es posible, desde el punto de vista jurídico, dada la indivisibilidad, la extinción total de la comunidad adjudicándola a uno de los comuneros. Únicamente cabría extinción parcial de la comunidad si esta apareciera integrada por varias fincas pertenecientes todos ellas a varios copropietarios, sin ser ninguno de ellos propietario único o exclusivo de alguna de las fincas. Se produciría entonces la extinción parcial de la comunidad si los comuneros decidieran desprenderse de alguna de las fincas para adjudicarla a uno de ellos o para transmitirla a un tercero. En definitiva, la extinción parcial de la comunidad afecta al objeto de ella (a los bienes), al elemento objetivo, mas no a los sujetos que la integran para el supuesto, como aquí se ha planteado, de que uno de ellos transmite su parte a cambio de un precio a los otros, que continúan en el proindiviso aunque con su parte acrecentada. La situación de indivisión se mantiene, no se ha extinguido el proindiviso, y consecuentemente, se ha producido una transmisión patrimonial del tercio de uno de los copropietarios a los otros dos, cuya parte se ha acrecentado, perviviendo la comunidad de bienes. Por tal motivo no resulta de aplicación la sentencia del Tribunal Supremo de 28 de junio de 1.999 que invocan y reproducen en la demanda, ni las que en ella se citan, doctrina del Alto Tribunal, según la cual la división y adjudicación de la cosa común son actos internos de la comunidad de bienes en los que no hay traslación del dominio, de modo que, en consecuencia, por primera transmisión solo puede entenderse la que tiene como destinatario un tercero. Observese que el TS en la sentencia en cuestión señala y los actores lo recalcan en negrita en su escrito de demanda que cuando la cosa común resulte por su naturaleza indivisible o pueda desmerecer mucho por su división, supuesto que concurre en una plaza de aparcamiento e incluso en un piso, la única forma de división, en el sentido de extinción de la comunidad es, paradojicamente, no dividirla, sino adjudicarla a uno de los comuneros (no a los otros, sino solamente a uno, esto es nuestro) a calidad de abonar a los otros el exceso en dinero.....En nuestro caso no se ha producido adjudicación de la cosa común a un tercero, ni tampoco a uno solo de los comuneros que queda, por tanto, como propietario único del bien que pertenecía a la comunidad, sino transmisión de la propiedad de la parte de un comunero a los otros dos, operación susceptible de realizar el hecho imponible del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales a tenor de lo establecido en el artículo 7.1.A) del Texto Refundido del Impuesto de 24 de septiembre de 1993 , por lo que el recurso ha de ser desestimado. TSJ Andalucía 16/11/2007. Sigue esta línea .

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