25.4.17

ADICION DE BIENES QUE PERTENECEN AL CAUSANTE EN EL AÑO ANTERIOR AL FALLECIMIENTO

Causante fallecido el el día 22 de diciembre de 2006. El día 20 de noviembre del mismo año, tenía 1 Millón de euros en una cuenta del Banco Santander. Esa cuenta no aparece en el caudal relicto.
¿Debe adicionarse dicho saldo al caudal hereditario?
La respuesta es: .
Se trata de bienes que pertenecían al causante el año anterior al fallecimiento del causante; de ahí que se presuma que forman parte del caudal hereditario, salvo prueba fehaciente (no basta con la mera manifestación verbal en contra, sino que se necesita prueba documental) de que dichos bienes fueron transmitidos por el causante y de que se hallan en poder de persona distinta de heredero, legatario o de pariente dentro del 3º grado o cónyuge de cualquiera de ellos (heredero o legatario) o del propio causante.
La presunción anterior quedará desvirtuada mediante justificación suficiente de que en el caudal figuran incluidos, con valor equivalente, el dinero u otros bienes subrogados en el lugar de los desaparecidos.
La adición afectará a todos los causahabientes en la misma proporción en que fuesen herederos, salvo que se acredite fehacientemente que el depósito se ha transmitido a un heredero, legatario, pariente dentro del 3º grado del causante o cónyuge de cualquiera de ellos o del causante, en cuyo caso afectará sólo a éste que asumirá a efectos fiscales, si ya no lo tuviere, la condición de heredero o legatario.
La adición no opera de oficio, sino que se sigue el procedimiento del artículo 93 RISD, siendo necesario dar audiencia al interesado.
Ejemplo real:
Causante fallecido el 22 de diciembre de 2006; 
Los días 21 de noviembre y 21 de diciembre del mismo año el mismo sacó de la cuenta corriente de la que era titular en el Banco de Santander Central Hispano las cantidades de 440.000 y 560.000 euros respectivamente, firmando como autorizada Dª. Joaquina.
Pese a tener la carga de la prueba para desvirtuar la presunción iuris tantum del artículo 11.1a) LISD reiterada por el 25 RISD: ("se presumirá que forman parte del caudal hereditario los bienes de todas clases que hubiesen pertenecido al causante de la sucesión hasta un año antes del fallecimiento, salvo prueba fehaciente de que tales bienes fueron transmitidos por aquél y de que se hallan en poder de persona distinta de un heredero, legatario, pariente dentro del tercer grado o cónyuge de cualquiera de ellos o del causante. Esta presunción quedará desvirtuada mediante la justificación suficiente de que, en el caudal, figuran incluidos, con valor equivalente, el dinero u otros bienes subrogados en el lugar de los desaparecidos") no ha acreditado que dichas cantidades se hallen en poder de una persona distinta a las enumeradas en el precepto referido, ni que en caudal figuren otros bienes en los que se hubiere invertido dicha cantidad (1.000.000 de euros en total). De ahí que fuera correctamente adicionada la herencia por tratase de una cantidad de dinero que pertenecía al causante durante el año anterior a su fallecimiento, imputándose de ella al actor la parte correspondiente a su participación en la herencia
El hecho de que en las declaraciones tributarias presentadas por el actor (en concreto en la correspondiente al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas del ejercicio 2014 aportada en vía judicial) no se aprecie la existencia de un incremento de patrimonio equivalente a la cantidad que se le atribuye como percibida, no se considera prueba suficiente para destruir la presunción legal "iuris tantum" a la que se ha hecho referencia. La solución contraria supondría dejar una puerta abierta al fraude fiscal pues bastaría con que el causante sacara el dinero antes de su fallecimiento de sus cuentas, bien por el mismo o a través de cualquier persona autorizada, reintegrándolo (sacándolo) en su totalidad, sin depositarlo posteriormente en alguna otra cuenta, para que dichas cantidades dejaran de tributar, siendo evidente que la referida presunción legal tiene como finalidad evitar que tales hechos se produzcan. La presunción legal referida no supone una vulneración de los principios de seguridad jurídica ni de tutela judicial efectiva. La actora ha tenido oportunidad de acreditar tanto en vía administrativa como judicial la persona que tiene el dinero o la inversión del mismo en la adquisición de un bien integrado en la masa hereditaria y sin embargo no lo ha hecho. Por otro lado es evidente que no impide el acceso a la justicia, ni en consecuencia infringe el art. 24 de la  Constitución   (derecho a la tutela judicial efectiva). ST 61/2016 TSJ Murcia.

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