21.3.17

HERENCIA Y DISOLUCION DE COMUNIDAD BIENES PROCEDENTES DE DOS CASANTES

Escritura de herencia de causante viudo, entre cuyo caudal relicto se encontraba la mitad indivisa de varios bienes inmuebles, adquiridos por el causante en la disolución de gananciales al fallecimiento de su esposa; sobre la otra mitad, ostentaba el usufructo vitalicio de la restante mitad indivisa de dichos bienes, cuya nuda propiedad correspondía a sus 3 hijos. Habiendo devenido dueños plenos de dichos inmuebles los 3 hijos y no deseando continuar en la indivisión extinguen la comunidad conforme al artículo 404 CC al ser los inmuebles esencialmente indivisibles deciden adjudicárselos (aunque no sé como).
Se dice en el párrafo dos del fundamento de derecho segundo: "Pues bien, no estando sujeta la referida disolución del condominio a TPO, en virtud de lo dispuesto en el artículo 1062 CC, y estimando la DGA que lo estaba al concepto de AJD, en virtud de lo dispuesto en el artículo 31.2 del Real Decreto Legislativo 1/1993, giró una liquidación a cada uno de los comuneros, sobre el valor asignado al inmueble adjudicado, liquidaciones que, sin embargo, anuló el TEAR de Aragón por estimar que la disolución del condominio no puede considerarse un acto jurídico independiente y separado de la aceptación de la herencia, sino que forma parte de los actos de aceptación y partición de herencia, concluyendo que no hay un hecho imponible distinto de la manifestación y aceptación de herencia".
Es decir, recibieron los hijos liquidación por AJD por el valor del inmueble adjudicado.
El TEAR anula la liquidación por considerar que la disolución del condominio en la escritura de herencia forma parte de los actos de aceptación y partición de herencia, y que por tanto no hay un hecho imponible distinto de la propia manifestación y aceptación de herencia.
La cuestión que se suscita es, si la extinción de la comunidad es una operación materialmente particional o una operación distinta y autónoma, en la que no concurriría la incompatibilidad entre el Impuesto sobre Sucesiones y el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados.
La resolución del TEAR recurrida por la ADMINISTRACIÓN estima que la disolución del condominio existente a la muerte del causante no puede considerarse un acto jurídico independiente y separado de la aceptación de herencia, añadiendo que no es que los bienes hayan estado primero en situación de pro indiviso y posteriormente se hubiera disuelto el condominio, sino que en el mismo momento de la aceptación se han repartido los bienes (ACEPTACIÓN Y PARTICIÓN DE HERENCIA). Para sentar dicha conclusión invoca la Consulta Vinculante de la Dirección General de Tributos V1931-07 de 14 de septiembre de 2007, en la que se contempla el supuesto de un cónyuge que deja al supérstite el usufructo vitalicio de sus bienes y a sus hijos la nuda propiedad, estando constituida la sociedad de gananciales por un único bien inmueble, de forma que por disolución de la sociedad de gananciales la mitad del piso pasa a ser propiedad exclusiva del cónyuge viudo y la otra mitad constituye el caudal hereditario en su totalidad, previéndose realizar una escritura de partición y adjudicación de herencia en la que se adjudique todo el bien a uno de los hijos que compense a su padre y al otro hermano en la parte correspondiente. En dicha consulta, tras admitir la comunidad sobre la nuda propiedad de un bien, aunque uno de los condóminos (el cónyuge viudo) tenga no sólo la nuda propiedad sino el pleno dominio, la disolución del mismo en la que se adjudica a un condómino la propiedad total, abonando en dinero el exceso de adjudicación, no estará sujeto a TPO. Al realizarse la adjudicación en la escritura de partición y adjudicación de herencia la operación no tributará por AJD, al ser incompatible con el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones tal y como establece el artículo 31.2 del TR".
Dice el TSJ: No obstante, el supuesto de la consulta V1931-07, no es el mismo que el del caso enjuiciado. Lo sería, si la disolución se hubiera llevado al tiempo de la sucesión de la madre, pero lo cierto es que se arrastraba de la sucesión de ésta una situación de condominio sobre la nuda propiedad, que es ajena a la sucesión del padre y a la tributación derivada de la misma a la que se circunscribe la escritura en cuestión -en la misma, en cuanto aquí interesa, se extingue el usufructo del padre, consolidando los hijos la plena propiedad de la mitad indivisa sobre la que ostentaban la nuda propiedad y adquieren la propiedad plena de la mitad indivisa de los bienes inmuebles pertenecientes al padre-, en consecuencia la adjudicación de las fincas sobre las que ya ostentaban la nuda propiedad no está sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y por tanto no hay incompatibilidad entre ambos impuestos. Por tanto, se da la razón a la Administración autonómica que sostiene que ya existía un condominio sobre los bienes desde el 14 de febrero de 1991 (supongo que será desde la fecha de fallecimiento de la madre) y que la tesis del TEAR sólo sería predicable respecto de la herencia del padre, pero no de la madre, señalando que tanto si se considera que en la escritura hay dos actos jurídicos (uno la aceptación de la herencia del padre y otro la disolución del condominio formado sobre cada uno de los inmuebles), como sólo uno (la aceptación y partición de la herencia del padre) se ha de producir la disolución del condominio, si bien con porcentajes distintos de los comuneros (en el primer caso cada comunero tiene 1/3 y en el segundo uno tiene 2/3 y los demás 1/6), y en ambos casos se cumplen los requisitos del artículo 31.2 citado.
TSJ Aragón 420/2010 de 14/07/2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Páginas vistas en total