4.2.17

GRUPO IMPUESTO SUCESIONES DESCENDIENTES POR AFINIDAD. HIJASTROS

 V2253-07 25/10/2007
Consideración que tienen los hijastros respecto de su madrastra desde un punto de vista de parentesco y sucesorio.
"Tal y como señalaba esta Dirección General en contestación a consulta de fecha 15 de julio de 1991, “…si por “hijastro” se entiende el “hijo de uno de los cónyuges respecto del otro que no los procreó” y parentesco por afinidad el que “mediante el matrimonio se establece entre cada cónyuge y los deudos por consanguinidad del otro”, los hijastros deben quedar incluidos en el Grupo III de los establecidos en el referido artículo 20”. Se considera, por tanto, que a efectos de la reducción por parentesco establecido en la letra a) del artículo 20.2 de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, quedan asimilados, aunque se trate de figuras conceptualmente distintas, a los colaterales de segundo y tercer grado y a los ascendientes y descendientes por afinidad.
Dicho esto, de la misma forma que los hijos son respecto del padre (y causante en el supuesto que plantea el escrito de consulta) herederos forzosos, que no “directos”, con derecho a legítima conforme a los artículos 807 y 808 del Código Civil, el vínculo de parentesco que les une con la persona que contrajo matrimonio con su padre en segundas nupcias subsiste en tanto sobreviva este último. Una vez fallecido este y no habiéndose producido adopción del cónyuge respecto de los hijos del otro, el vínculo parental entre una y otros desaparece y, en consecuencia, si abierto el testamento, resultaren llamados a heredar a dicha persona, los herederos quedarían adscritos al Grupo IV del citado artículo, apartado y letra y, por tanto, sin derecho a reducción por razón de parentesco".

TSJ de Madrid (y son varias 22/09/16, 20/07/2016, etc. aunque redactadas con el culo) 5/11/2015.-
Se debate  el grupo de los previstos en el  art. 20.2   de la  Ley 29/1987, de 18 de diciembre , en que debe incluirse a D. Fabio hijastro de la causante Dª. Esmeralda, fallecida con posterioridad a quien fuera su esposo y padre consanguíneo de aquel. Tales grupos, que contemplan una reducción tributaria proporcional a la cercanía del parentesco de los sucesores y el causante, comprenden en el III a los colaterales de segundo y tercer grado y ascendientes y descendientes por afinidad, y en el IV a los colaterales de cuarto grado, grados más distantes y extraños, para los que no prevé reducción. 
La Administración recurrente considera que el  parentesco por afinidad se extinguió por la muerte del padre del heredero y esposo de la causante, por lo que el grupo de reducción del impuesto de sucesiones debe ser el IV. Cita en su apoyo diversas consultas de la Dirección General de Tributos (núm. 1408/2001 y CV 916/2007), así como la sentencia del Tribunal Supremo de 27 de septiembre de 2005 y la de la Sección 5 ª de este Tribunal Superior de 31 de mayo de 2012. 
D. Fabio extinguió su vínculo de afinidad con la esposa de su padre cuando este falleció.
El grupo de reducción que le corresponde en la sucesión de su madrastra es, así pues, el IV, tal como consideró la Administración tributaria autonómica.

TSJ Castilla y León 18/07/2013
 La demanda se centra exclusivamente en la consideración de la heredera como extraña y no incluible en el grupo III a título de descendiente por afinidad pues considera que el parentesco por afinidad, que existió con la causante en vida del padre de la actora, se extinguió con el fallecimiento del mismo. La Resolución impugnada y la defensa de la Administración del Estado sostienen, con apoyo en la Sentencia del Tribunal Supremo de 18 de marzo de 2003 , que el parentesco por afinidad no se extingue con la muerte del pariente carnal. Cierto es que hay resoluciones de los Tribunales Superiores de Justicia, del Tribunal Económico-Administrativo Central y de la Dirección General de Tributos, que permiten mantener tanto un criterio como el otro, en vista de lo cual esta Sala no puede ni debe sino atenerse al que es hasta la fecha el criterio de nuestro más alto Tribunal, en virtud del cual el parentesco por afinidad no se extingue con la muerte del pariente carnal, pues ni lo dice así nuestro  Código Civil   ni lo establece de esa manera nuestra legislación tributaria, no siempre idéntica en cuestiones de familia a la legislación civil. En defecto de previsión expresa en sentido contrario, hay que entender acertado el criterio del T.E.A.R. y considerar subsistente el parentesco por afinidad de la actora con su madrastra aún después de muerto el padre de la actora, lo que conduce a desestimar la pretensión deducida en este recurso.

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