11.3.13

ADQUISICION IUS DELATIONIS. 1006 CODIGO CIVIL


ST TS 14-12-11
El hecho determinante del litigio tiene su origen en la muerte intestada de una persona (Benjamín), cuya única hermana (Bárbara ) fallece en fecha posterior, dejando dos hijos y una nieta, los cuales habían sido instituidos herederos universales por doña Bárbara con anterioridad a la muerte de su hermano.
El problema que se suscita es si al producirse dos hechos sucesorios procede practicar una liquidación por el Impuesto de Sucesiones por cada uno de ellos (liquidación por fallecimiento de Benjamín y liquidación por fallecimiento de Bárbara), o, por el contrario, sólo procede una liquidación, por la herencia de Bárbara , pero no la de su hermano, por no haber aquella aceptado ésta.
Tiene plena virtualidad el artículo 1006 del Código Civil , en el que se establece que "Por muerte del heredero (Bárbara) sin aceptar ni repudiar la herencia (de su hermano Benjamín) pasará a los suyos (a sus hijos y nieta) el mismo derecho que él tenía", de tal forma que el "ius delationis", es decir, el derecho a aceptar o repudiar la herencia, que integra el patrimonio del heredero (de Bárbara), pasa a su vez por ministerio de la ley a sus propios herederos, si aquél no lo ejercitó en su momento.
En este supuesto, Bárbara tenía ese "ius delationis" (derecho a aceptar o a no aceptar la herencia) desde el momento de la muerte de su hermano Benjamín, pero al morir ella sin ejercitarlo, lo adquieren "ope legis" (por ley) sus herederos, al margen de la voluntad de su madre, de tal forma que si *éstos aceptan su herencia, sin excepción respecto de la de su tío, se entiende que aquella (Bárbara) acepta la herencia de éste (Benjamín), produciéndose su adquisición, que es el hecho imponible del Impuesto sobre Sucesiones, según el art. 3.1.a) de la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, del Impuesto sobre Sucesiones .
* El transmisario recibe la herencia del primer causante incluída en la herencia del transmitente, por lo que podrá elegir entre estas opciones:
- Aceptar la herencia del transmitente, y además aceptar la del primer causante.
- Aceptar la herencia del transmitente y repudiar la del primer causante.
- Repudiar ambas herencias.
- Los que no puede hacer es repudiar la del transmitente y aceptar la del primer causante, porque esta herencia está ínsita en aquélla, forma parte de la misma.
Es este el criterio dominante de la doctrina, la aceptación del transmisario (hijos y nieta de Bárbara) determina que herede el transmitente o segundo causante (Bárbara), y, por tanto, solo a través de la herencia del transmitente (Bárbara), formando parte de la masa hereditaria del mismo como un valor patrimonial ínsito en ella, llega al ius delationis y los bienes y derechos que la integran a la esfera jurídica del transmisario, con lo que llegan a la conclusión de que no existe una sucesión sino dos.
Lo que, no puede pretenderse es que los sobrinos e hijo de sobrino del originario causante (Benjamín ) hereden su patrimonio, sin que el caudal relicto pase a través de su madre o abuela, pues muriendo ésta con posterioridad a aquél, esa sucesión está excluida, como claramente lo expresa el art. 921 del CC al señalar que "En las herencias el pariente más próximo excluye al más remoto".
Excluida, pues, en este caso, una sucesión directa del sobrino respecto del tío, el caudal relicto de éste solo puede llegar a aquéllos, mediante los dos sucesivos pasos que se dan entre ellos: un primer paso del hermano causante a su hermana, y un segundo paso de la hermana a sus hijos o nietos.
No es acogible la argumentación de que la hermana del causante (Bárbara) no es sujeto pasivo del impuesto (así que Bárbara es sujeto pasivo del Impuesto de sucesiones por herencia de su hermano Benjamín), ya que, como se ha dicho, en virtud de la ficción jurídica recogida en el artículo 1006, esta cualidad la adquiere por ministerio de la ley, desde el momento en que sus herederos aceptan la herencia de su tío, que podían, si lo hubieren tenido por conveniente, repudiar.
En el caso presente no ha habido confusión entre el concepto de hecho imponible del art. 3.1 de LISD, y el de devengo, pues en virtud de la constante referencia que se ha estado haciendo al supuesto excepcional del art. 1006 del CC , la adquisición se produce por la ficción jurídica de la aceptación por los herederos del heredero, lo que implica que no se está refiriendo el hecho imponible a la muerte, sino a dicha aceptación, que supone la adquisición de la herencia del primer fallecido.
Desde un punto de vista económico, también se impone la existencia de la dualidad de liquidaciones. En efecto, en circunstancias normales de que doña Bárbara hubiera aceptado la herencia antes de su muerte, se habría liquidado el Impuesto de Sucesiones por la herencia de su hermano, cuyo caudal relicto se habría visto disminuido en su importe (en el importe del Impuesto de Sucesiones), por lo que al morir ella sería el montante resultante el que se transmitiría a sus hijos y nieta. No parece lógico que éstos se beneficien en perjuicio de la Hacienda mediante un enriquecimiento que afecta al principio de capacidad contributiva.

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