16.1.13

LIQUIDACION DE LA SOCIEDAD CONYUGAL INTERCAMBIANDO BIENES PRIVATIVOS


Liquidación de la sociedad conyugal; cifras inventadas, pero el supuesto es real.
Bienes gananciales: 
a.- Vivienda en Municipio X. Valor 200.
b.- 29,20% de la Vivienda conyugal (el 70,8% restante es de titularidad privativa del esposo).Valor de ese 29,20% 100
Reparto en la liquidación de gananciales.-
Marido se queda con la vivienda del Municipio X. Se queda con "200".
La esposa se adjudica el 29,20% de la vivienda conyugal. Se queda con "100".
Se produce un exceso de adjudicación a favor del marido que es compensado atribuyéndole a la esposa el 70,80% restante de la vivienda conyugal (que era privativa del esposo). Ese 70,8% vale: 243.
Lo que a su vez genera un exceso de adjudicación de ella frente a él que compensa pagando 143€ (ella a él).
EL se queda con algo que vale 200
Ella se queda con algo que vale 343
El artículo 45.I.B.3 LITP dice así: [estarán exentas] "Las aportaciones de bienes y derechos verificados por los cónyuges a la sociedad conyugal, las adjudicaciones que a su favor y en pago de las mismas se verifiquen a su disolución y las transmisiones que por tal causa se hagan a los cónyuges en pago de su haber de gananciales";
Reescribo, según mi entender: estarán exentas las aportaciones de bienes y derechos que haga cualquier cónyuge a su sociedad ganancial, las adjudicaciones de bienes que el cónyuge que en su día aportó bienes o derechos a la sociedad ganancial reciba en pago de dichas aportaciones (es decir, yo aporto un piso que compré de soltero a mi sociedad ganancial y al liquidar la sociedad ganancial me quedo con otro piso); y las transmisiones que como consecuencia de la disolución de gananciales y en pago de su haber ganancial (de su activo ganancial) se hagan los cónyuges entre sí.
En este supuesto el exceso de adjudicación afecta al esposo (con nuestros datos el marido recibe algo que vale 200, en lugar de algo que vale 150);no obstante, es justamente la compensación que por tal exceso recibe la esposa (le compensa el marido transmitiéndole el 70,8% de la vivienda conyugal que era de su exclusiva propiedad) la que genera, en tesis de la Administración, el hecho imponible de TPO. Y ahí es de señalar que, si bien no se produjo una adjudicación en pago del haber de gananciales; pero sí una transmisión que, debido a la disolución de la sociedad conyugal, se hizo en favor de la esposa en pago de su haber de gananciales (su haber ganancial son 150; inicialmente recibe 100; le faltan 50, y en ese pago, le transmiten el 70,8% de un piso, aunque vale más que esos 50 que faltan) . En el precepto del Texto Refundido antes transcrito se contemplan de modo diferenciado las adjudicaciones y las transmisiones, siendo evidente que las primeras (las adjudicaciones) se corresponden en todo caso con elementos integrantes del haber de gananciales, lo que no concurre en las segundas (con las transmisiones), posibilitándose entonces, justamente, que tales transmisiones lo sean de bienes privativos sin que, en el texto literal del precitado artículo 45.I.B), 3 los mismos deban corresponderse estrictamente con efectivo. No se trata, por ello, de una transmisión análoga a la compraventa (la del 70,8% de la vivienda conyugal), sino al correspondiente al pago del haber ganancial, en el presente caso perfectamente establecido en su desequilibrio lo cual, en atención a lo expuesto, se enmarca dentro de la exención regulada y que invoca la demandante.
Y luego ese exceso, se compensa en dinero.

ST 628/2012 TSJ Galicia, 22-10-12

Añade el Notario Joaquín Zejalbo Martín:

"En igual sentido podemos citar la Sentencia nº 1610 del TSJ de Andalucía, Sede de Sevilla, de 4 de mayo de 1992, Magistrado Ponente José Álvarez de Toledo y Tovar, en la que se constata que "si la Ley declara exenta la transmisión que se opera con ocasión de la disolución, es claro que ha de referirse a la que opera en bienes privativos, ya que en cuanto a los gananciales no hay transmisión". Y dijo también que: "Igual criterio se ha aplicado por los Tribunales de Justicia en cuanto al Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos. Así lo declaró el Tribunal Supremo en la Sentencia de 16 de marzo de 1966; también sostiene la misma opinión el Profesor Fernando Cassana Merino en su obra "Tributos Locales", 2002, página 80".

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