2.11.11

EXTINCION PARCIAL DE PROINDIVISO


LOS HECHOS:

1.- Fallece una señora no sé cuándo, siendo sus beneficiarios su viudo y sus dos hijitas. Se adjudican la herencia de la difunta constituyendo una comunidad (de bienes) hereditaria sobre un piso, una plaza de garaje y una casa, con las siguientes cuotas de adjudicación sobre los 3 bienes:

-Cónyuge viudo, D. Avelino: 3/6 *PD, 1/6 *U
-Hija (Regina): 1/6 PD y 1/12 *NP
-Hija (Alicia): 1/6 PD y 1/12 NP

Todos resultan, pues, dueños por título de herencia del pack piso, garaje y casa, en la proporción expresada.

2.- El día 21-6-05 los 3 formalizan ante Notario escritura de DISOLUCION PARCIAL DE COMUNIDAD HEREDITARIA con el resultado siguiente:

-D. Avelino, mantiene lo que ya tenía: 3/6 PD y 1/6 U respecto de los 3 inmuebles: piso, garaje y casa.
-Regina se acaba quedando con 2/6 (antes 1/6) del PD y con un 1/6 (antes 1/12) de NP respecto del pack formado por el piso y el garaje. Y nada de la casa.
-Alicia se acaba quedando con las misma cuotas 2/6 PD, 1/6 NP de la casa.

3.- Presentan liquidación por ITPAJD, modalidad AJD con ingreso del 1% de la base liquidable, calificando las operaciones realizadas como extinción del condominio y entendiendo que no se había producido exceso de adjudicación.

4.- La Administración les gira liquidación por TPO por transmisión de cuota.
5.- Recurren en Reposición sin éxito; éxito que sí obtienen tras reclamar ante el TEARV en vía económico-administrativa.
6.- La GV impugna la resolución del TEARV, sosteniendo que la operación realizada supone un acto traslativo del dominio sujeto a TPO.
La Administración demandada (el TEARV) sostiene la conformidad a derecho de la resolución impugnada, señalando que la operación gravada no es sino una disolución de la cosa en común, y, por tanto, una especificación o concreción de las cuotas ideales en reales que no comporta una transmisión patrimonial.

EL FUNDAMENTO DE DERECHO:
“Entrando en análisis del fondo del asunto ha de indicarse que en la escritura pública de 21-6-2005, se formalizó la disolución -parcial- de la comunidad de bienes constituida por Doña Regina y Doña Alicia, y Don Avelino sobre tres bienes inmuebles (un piso, una plaza de garaje y una casa de una sola planta) ( y la constitución de dos comunidades de bienes: una, sobre el piso y la plaza de garaje, que se adjudicaba a Don Avelino y a Doña Alicia , y otra, sobre la casa de una sola planta que se adjudicaba a Don Avelino y a Doña Regina , pero manteniendo -en todo caso- el valor de las cuotas (el anterior a la disolución parcial y el posterior) tal y como resulta de la referenciada escritura. Por simplificarlo estamos hablando de que el padre se adjudica por título de herencia pongamos que un valor de 200.000 en la CB hereditaria y  cada una de las hermanas un valor de 75.000 y que ahora cambian cromos entre ellos (en realidad sólo las hermanas), cambio de cromos verificado a través de la disolución parcial de comunidad, sin que se produzca variación en el valor de las cuotas: siguen teniendo el padre 200.000 y cada hija 75.000.
Ello indicado procede la cita del art. 7.2B) LITP, según el cual "se considerarán transmisiones patrimoniales, a efectos de liquidación y pago del impuesto:
B) los excesos de adjudicación declarados, salvo los que surjan de dar cumplimiento a lo dispuesto en los artículos 821, 829, 1056 (2.º) y 1062 (1.º) del Código Civil y Disposiciones de Derecho Foral basadas en el mismo fundamento".
El primero de los artículos (Art. 821 ) se refiere al legado de una finca que no admite cómoda división; el segundo (829), a la indivisibilidad del objeto en que consiste la mejora; el tercero (1.056. 2º), al deseo del testador en conservar la explotación agrícola, industrial o fabril indivisible y el cuarto (1062. 1º), al hecho de que la cosa partible entre los diferentes herederos sea indivisible o desmerezca mucho por su división.
En principio el Texto Refundido asimila al concepto de transmisiones, entre otros supuestos, el de los «excesos de adjudicación declarados» (art. 7.2 ), por tratarse, en definitiva, de una atribución patrimonial consecuencia de la división de la cosa común.
Ello si bien, como también precisa el T. Refundido, sólo están sujetos al impuesto, los excesos de adjudicación declarados y, además, se excluyen los excesos que se produzcan como consecuencia de los diversos supuestos de indivisibilidad de la cosa común (objeto de adjudicación a uno sólo de los comuneros) -NO ESTARÍAMOS AHORA ANTE ESTE SUPUESTO-, pues, en estos casos, el exceso es inevitable (previéndose por la normativa de aplicación la compensación en metálico por el beneficiario del mismo al resto de los comuneros).
Así, ante situaciones de comunidad -propiedad de una cosa proindiviso por varias personas- (arts. 392 a 406 del CC ), se prevé la posibilidad de extinción por la división de la cosa común (pues es regla general la que establece el art. 400 del CC, de que «ningún copropietario estará obligado a permanecer en la Comunidad. Cada uno de ellos podrá pedir en cualquier tiempo que se divida la cosa común»).
Y al plantearse dicha división, es necesario distinguir cuando la cosa es divisible o indivisible, teniendo en cuenta que el art. 401 del CC , dispone que la división de la cosa común no podrá pedirse «cuando de hacerla resulte inservible para el uso a que se la destina», en cuyo caso y según resulta del art. 404, procederá la división si los codueños convinieren en que se adjudique a uno de ellos indemnizando a los demás.
En el ámbito de la partición hereditaria, rigen similares normas (art. 406 y, 1062 CC de donde resulta que «cuando una cosa sea indivisible o desmerezca mucho por su división, podrá adjudicarse a uno , a calidad de abonar a los otros el exceso en dinero»).
Pues bien, este es el supuesto, expresamente citado por el artículo 7.2, B ) del Texto Refundido (que la cosa sea indivisible o desmerezca mucho por su división).
Ha de considerarse que en estos supuestos en que se produce la "materialización de derecho abstracto", la transmisión es inexistente y, por tanto, no hay sujeción.
Así lo ha reconocido el TS en Ss. como la de 28-6-99, al indicar -en relación a un supuesto de régimen matrimonial de separación de bienes-:
"La división de la cosa común y la consiguiente adjudicación a cada comunero en proporción a su interés en la comunidad de las partes resultantes no es una transmisión patrimonial propiamente dicha -ni a efectos civiles ni a efectos fiscales- sino una mera especificación o concreción de un derecho abstracto preexistente. Lo que ocurre es que, en el caso de que la cosa común resulte por su naturaleza indivisibles o pueda desmerecer mucho por su división -supuesto que lógicamente concurre en una plaza de aparcamiento e incluso en un piso (no se trata de la división, en el sentido de extinción de comunidad, es paradógimamente, no dividirla, sino adjudicarla a uno de los comuneros a calidad de abonar al otro, o a los otros, el exceso en dinero -art. 404 y 1062, párrafo 1º , en relación éste con el art. 406, todos del Código Civil (LEC 1889\27 )-. Esta obligación de compensar a los demás, o al otro, en metálico no es un «exceso de adjudicación», sino una obligación consecuencia de la indivisibilidad de la cosa común y de la necesidad en que se ha encontrado el legislador de arbitrar procedimientos para no perpetuar la indivisión que ninguno de los comuneros se encuentra obligado a soportar -art. 400 -. Tampoco, por eso mismo, esa compensación en dinero puede calificarse de «compra» de la otra cuota, sino, simplemente, de respeto a la obligada equivalencia que ha de guardarse en la división de la cosa común por fuerza de lo dispuesto en los arts. 402 y 1061 del Código Civil, en relación éste, también, con el 406 del mismo Cuerpo Legal. Por lo demás, el hecho de que el art. 7.2 b) de la Ley y Reglamento del Impuesto aquí aplicables sólo exceptúe de la consideración de transmisión a los efectos de su liquidación y pago, «los excesos de adjudicación declarados, salvo los que surjan de dar cumplimiento a lo dispuesto en los arts. 821, 829, 1056 (segundo) y 1062 (primero) del Código Civil ...» y entre ellos no se cite precepto alguno regulador de comunidades voluntarias, sino sólo de comunidades hereditarias, no constituye argumento en contra de la conclusión precedentemente sentada, habida cuenta que a lo que quiere con ello aludirse es a los excesos de adjudicación verdaderos, esto es, a aquellos en que la compensación en metálico, en vez de funcionar como elemento equilibrador de la equivalencia y proporcionalidad que deben presidir toda división o partición de comunidad a costa del patrimonio del adjudicatario, sobrepasa en realidad su interés en la comunidad y viene a constituir, efectivamente, una adjudicación que lo supera en perjuicio del resto de los comuneros. No hay, pues, tampoco, con esta interpretación, desconocimiento alguno del art. 24 de la Ley General Tributaria (RCL 1963\2490) -hoy 23.3 de la misma tras la reforma operada por la Ley 25/1995, de 20 de julio (RCL 1995\2178, 2787 ), cuando veda la utilización del procedimiento analógico para extender, más allá de sus términos estrictos, en el ámbito del hecho imponible o el de las exenciones o bonificaciones tributarias". Procede, en consecuencia la desestimación de la pretensión actora. Se le da la razón al TEARV no hay transmisión patrimonial sino concreción de cuotas.

*
PD = Pleno dominio
U= Usufructo
NP= Nuda propiedad

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