20.10.11

APORTACIÓN DE BIENES PRIVATIVOS A LA SOCIEDAD DE GANANCIALES E INMEDIATA DISOLUCIÓN

Las aportacione de bienes o derechos privativos a la sociedad de gananciales a título oneroso, que son las que llevan contraprestación  que puede ser (la contraprestación):
-Simultánea a la operación.- Ej: Aporto mi sociedad de gananciales un piso privativo que adquirí de soltero y en ese momento la sociedad me paga el importe del piso (en realidad la mitad, porque yo mismo soy una mitad de la sociedad de gananciales -aunque no sea correcto expresarlo así-).
-Nace a favor del aportante un derecho de crédito frente a la sociedad de gananciales exigible en el momento de la disolución de la sociedad.
-"Previa a la aportación". Sería, por ejemplo, el supuesto de un piso recibido por herencia por uno de los cónyuges con exceso de adjudicación y compensación dineraria por éste al resto de los herederos; si el dinero con el que hubiese compensado a los demás herederos tuviera carácter ganancial. Por tanto, la sociedad conyugal tenía previamente un crédito frente al titular del bien privativo que "se cobra" mediante la aportación que dicho cónyuge hace a la sociedad ganancial. V0818-05, de 12-5-2005

Cualquiera de estos 3 supuestos (incluso combinados)conlleva la sujeción a TPO y la exención regulada en el artículo 45.I.B.3 LITP.

No obstante, dice la DGT en consulta vinculante V0604-05, de 11-04-2005 que:
"la aportación onerosa de bienes o derechos privativos a la sociedad conyugal está exenta del ITP y AJD, cualquiera que sea la finalidad con la que se realice y aunque con posterioridad se liquide dicha sociedad y se adjudique el elemento aportado al otro cónyuge en pago de sus derechos en la sociedad.”
Ahora bien, en el escrito de consulta, la aportación de bienes privativos de los cónyuges a la sociedad de gananciales sobre la que se consulta no tiene por finalidad su incorporación a dicha sociedad conyugal, ya que en el escrito de consulta se manifiesta que el consultante se encuentra actualmente en trámites de separación matrimonial, lo que indica que no se pretende mantener la sociedad de gananciales, sino disolverla. Por ello, parece que el único fin de tal aportación es el de intercambiar la propiedad sobre bienes privativos de los cónyuges evitando el impuesto que grava su transmisión, acogiéndose a las exenciones previstas en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados para las aportaciones a la sociedad de gananciales y las adjudicaciones que se efectúen a su disolución.
A este respecto, en el fundamento de derecho cuarto de la sentencia de 2 de octubre de 2001, citada anteriormente, el Tribunal Supremo ha establecido que “toda aportación efectuada por los cónyuges al matrimonio goza de exención, aunque se efectúe una vez celebrado el mismo, siempre que se trate de «verdaderos actos de aportación al régimen económico matrimonial», es decir, como ya se indicó anteriormente, con la calidad de afección a todos los efectos económicos matrimoniales” y que “cualquier transmisión o donación efectuada entre cónyuges estará sometida a tributación ordinaria, sin gozar de exención, pues tales operaciones son ajenas, como tales, a todo acto de aportación al régimen económico matrimonial”.
Según el texto transcrito, el Tribunal Supremo proclama tanto la exención de las aportaciones de los cónyuges a la sociedad de gananciales, como la tributación sin exención de cualquier transmisión o donación efectuada entre cónyuges. Ahora bien, vincula la exención del artículo 45.I.B).3 del Texto Refundido del impuesto a que exista una “affectio societatis”, una intención de formar una sociedad –en este caso, una sociedad de gananciales– y de hacer comunes los bienes y sus frutos. Sin embargo, de las manifestaciones del consultante se desprende sin duda la falta de esta intención, ya que se pretende precisamente lo contrario, disolver la sociedad existente. En definitiva, se pretende una simple transmisión de bienes entre los cónyuges, aunque mediante el mecanismo de su paso intermedio por la sociedad de gananciales, lo cual no se ajusta a los requisitos exigidos por la doctrina sentada por el Tribunal Supremo en la sentencia comentada.Por otra parte, el artículo 2.1 del Texto Refundido del impuesto dispone que “El impuesto se exigirá con arreglo a la verdadera naturaleza jurídica del acto o contrato liquidable, cualquiera que sea la denominación que las partes le hayan dado, prescindiendo de los defectos, tanto de forma como intrínsecos, que puedan afectar a su validez y eficacia”. En términos análogos se expresa el artículo 13 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria. Estos preceptos facultan a la Administración tributaria para calificar jurídicamente los actos o contratos realizados, a fin de exigir el impuesto correspondiente a su verdadera naturaleza.En este sentido, la aportación de bienes privativos de los cónyuges a la sociedad de gananciales para la inmediata disolución y liquidación de ésta, con adjudicación de aquéllos a quienes no eran sus propietarios originales en los términos expuestos en la consulta– constituye una operación conjunta que debe calificarse como una permuta de bienes y, como tal, está sujeta a la modalidad de transmisiones patrimoniales onerosas del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, según dispone el artículo 7.1.A) de su Texto Refundido, sin que pueda acogerse a la exención regulada en el número 3 del artículo 45.I.B) de dicho texto legal. La tributación se realizará conforme a lo dispuesto en el artículo 23 del Reglamento del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, aprobado por el Real Decreto 828/1995, de 29 de mayo (BOE de 22 de junio de 1995), que establece que “En las permutas de bienes o derechos, tributará cada permutante por el valor comprobado de los que adquiera, salvo que el declarado sea mayor o resulte de aplicación lo dispuesto en el artículo 21 anterior, y aplicando el tipo de gravamen que corresponda a la naturaleza mueble o inmueble de los bienes o derechos adquiridos”.

1 comentario:

  1. ¿En este caso estarían obligados a tributar en el IRPF? y ¿en el caso de estar exento de ITPAJD?

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